Régimen de Inversión para Fondos Generacionales: Avances relevantes, desafíos pendientes

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16 Septiembre 2026
Autor: AmCham Chile
Columna de opinión de Felipe Lira, Gerente de Inversiones de Principal AGF.

La reciente publicación del régimen de inversión definitivo para los fondos generacionales marca un hito relevante para el futuro del sistema previsional chileno. El resultado incorpora mejoras importantes respecto de la propuesta sometida a consulta pública, aunque todavía deja abiertas algunas interrogantes sobre la capacidad de estos fondos para capturar plenamente los beneficios observados en otras experiencias internacionales.

Chile está avanzando desde un esquema de multifondos hacia uno de fondos generacionales, donde la estrategia de inversión evoluciona de acuerdo con la etapa de vida de los afiliados. La evidencia internacional y nuestra experiencia con los fondos LifeTime muestran que este modelo puede contribuir significativamente a mejorar el ahorro previsional de largo plazo.

A diferencia de lo que ocurre en varios sistemas internacionales, el régimen de inversión final continúa definiendo en forma bastante detallada la composición de esa trayectoria mediante límites y rangos específicos por subclase de activo. Si bien las AFP tendrán la responsabilidad de diseñar e implementar sus estrategias, la combinación de mínimos, máximos, restricciones por categorías de inversión y objetivos de duración limita el espacio disponible para desarrollar glidepaths verdaderamente diferenciados.

Sin embargo, el texto definitivo incorpora un cambio relevante. La ampliación de las bandas de desempeño y del tracking error permitido entrega mucho más espacio para que los equipos de inversión generen valor alrededor del glidepath definido. Mientras la propuesta original incentivaba una gestión muy cercana a los índices de referencia, la versión final permite una administración más activa y una mayor capacidad para expresar visiones de inversión diferenciadas. Este avance debiera favorecer la competencia entre administradoras y abrir espacio para una gestión más eficiente en beneficio de los afiliados.

No obstante, persisten desafíos importantes. Uno de ellos es la definición de los índices de referencia que utilizarán las carteras para evaluar desempeño y activar los mecanismos de premios y castigos. Que esta definición haya quedado para una resolución posterior puede ser positivo, ya que permitirá una mayor capacidad de adaptación futura, pero también hace especialmente relevante seleccionar referencias que sean replicables, representativas y consistentes con la realidad del mercado chileno.

En síntesis, el régimen definitivo constituye una mejora respecto de la propuesta original. Reduce riesgos de implementación, entrega mayor libertad para la gestión activa y corrige varios elementos que podían generar efectos indeseados sobre el mercado de capitales. Sin embargo, continúa descansando en un glidepath definido en gran medida por regulación y que, a nuestro juicio, mantiene una exposición a activos de crecimiento más limitada de lo que sugieren los desafíos de longevidad que enfrenta Chile.


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