En entrevista con AmCham Chile, la ejecutiva de Iron Mountain repasa la evolución de la compañía desde el almacenamiento físico hasta los centros de datos, el lugar prioritario de Latinoamérica en su estrategia global y cómo preparan a las empresas para adoptar la inteligencia artificial de forma segura.
Con
75 años de historia, presencia en casi
60 países y el
95% de las empresas de la lista
Fortune 1000 entre sus clientes,
Iron Mountain pasó de custodiar archivos físicos a operar infraestructura digital, centros de datos y soluciones para la era de la inteligencia artificial. En conversación con AmCham Chile,
Ana Carla Martins, Directora General para América Latina de la compañía, explica qué se ha mantenido intacto en esa transformación, por qué la región es una prioridad estratégica y cuál es el mayor obstáculo que enfrentan las empresas que quieren dar el salto a la IA.
Iron Mountain se fundó hace más de 70 años en el sector del almacenamiento físico de información, y hoy en día es un actor clave en la infraestructura digital y los centros de datos. ¿Cómo describiría esa transformación y qué aspectos se han mantenido intactos durante este proceso?
Desde la fundación de
Iron Mountain hace
75 años, nuestra transformación ha sido una evolución orgánica impulsada por las necesidades cambiantes de nuestros clientes. Conectamos el mundo físico con la era digital mediante soluciones digitales, centros de datos de vanguardia y una gestión avanzada del ciclo de vida de los activos. Hoy, hacemos más que almacenar información: la gestionamos para que las empresas puedan generar un verdadero valor estratégico. En medio de este cambio radical de los sistemas físicos a los digitales, nuestro pilar fundamental sigue siendo un compromiso inquebrantable con la seguridad, la confianza y una estricta gobernanza de la información. Este legado de confianza es precisamente lo que les da a nuestros clientes la seguridad de asociarse con nosotros en sus procesos de transformación digital.
Para quienes solo conocen Iron Mountain por sus orígenes, ¿cómo se explica el papel que desempeña hoy en día una empresa que presta servicios al 95% de las empresas de la lista Fortune 1000 y opera en casi 60 países?
Si bien muchos aún nos asocian con la gestión de registros físicos,
Iron Mountain es ahora la columna vertebral global para la gestión del ciclo de vida de los datos empresariales y la infraestructura digital sostenible. Nuestra presencia global nos permite brindar soporte a las organizaciones más grandes del mundo para unificar sus activos físicos y digitales, garantizar el cumplimiento normativo transfronterizo y optimizar los entornos de nube y coubicación. En esencia, actuamos como los guardianes de confianza de la memoria corporativa y el motor para liberar su valor y su potencial. Ayudamos a las organizaciones a navegar de forma segura por complejos ecosistemas de datos globales, transformando la información en bruto en su mayor ventaja competitiva.
¿Qué lugar ocupa Latinoamérica en la estrategia global de Iron Mountain y qué hace que esta región sea un mercado diferente en comparación con el resto del mundo donde operan?
Latinoamérica es una prioridad estratégica absoluta y un motor de crecimiento excepcional para
Iron Mountain a nivel global, especialmente a medida que las empresas regionales aceleran su madurez digital. Lo que distingue a este mercado es su singular combinación de dinamismo, agilidad y tecnología de vanguardia, junto con sistemas heredados profundamente arraigados y marcos regulatorios regionales sumamente complejos. Nuestro rol aquí se centra en ayudar a las empresas locales a superar esta brecha rápidamente, permitiéndoles sortear las limitaciones de los sistemas heredados y adoptar soluciones avanzadas de nube e IA de forma segura. Consideramos a Latinoamérica como un importante consumidor de tecnología digital y un centro en auge para la innovación y la orquestación de datos regionales.
La demanda de inteligencia artificial está redefiniendo la infraestructura digital. ¿Cómo posiciona Iron Mountain sus soluciones para apoyar a las empresas que dan ese salto, especialmente cuando se basan en décadas de datos heredados?
Para aprovechar al máximo la IA, las empresas deben primero resolver el desafío de los datos no estructurados, muchos de los cuales se encuentran almacenados en archivos históricos y sistemas heredados.
Iron Mountain es el socio fundamental para la preparación ante la IA, ya que proporciona la infraestructura de centro de datos segura y sostenible necesaria para las cargas de trabajo de IA intensivas. Además, utilizamos el procesamiento inteligente de documentos y nuestras plataformas avanzadas de orquestación de datos, como
InSight DXP, para desbloquear, limpiar y estructurar los datos heredados, de modo que puedan alimentar eficazmente los modelos de IA modernos. En esencia, estamos construyendo el puente que permite que décadas de conocimiento corporativo impulsen de forma segura los algoritmos inteligentes del futuro.
Muchas grandes empresas quieren priorizar la IA, pero arrastran décadas de sistemas y datos heredados. ¿Cuál es el mayor obstáculo que observa en este proceso y cómo ayuda Iron Mountain a resolverlo de forma segura y ética?
El principal obstáculo para adoptar un enfoque centrado en la IA es la fragmentación de datos. En concreto, el desafío de entrenar modelos de IA con datos desorganizados, inseguros o de baja calidad, ocultos en sistemas heredados. Si se alimenta una IA con datos inexactos o que no cumplen con las normativas, se compromete tanto la ética operativa como la seguridad.
Iron Mountain resuelve este problema implementando una estricta gobernanza del ciclo de vida de los datos y herramientas de orquestación avanzadas que limpian, categorizan y validan la información antes de que entre en el flujo de trabajo de la IA. Esto garantiza que nuestros clientes puedan innovar con rapidez, manteniendo al mismo tiempo su compromiso con la privacidad de los datos, el uso ético de la IA y una seguridad inquebrantable.