¿Quién forma el talento en inteligencia artificial? MetLife y la FEN de la Universidad de Chile comparten su experiencia en AmCham Chile

AmCham al Día, Comité de Inteligencia Artificial y Data
03 Noviembre 2026
Autor: AmCham Chile
Una aseguradora y una facultad de negocios coincidieron en que el cambio es sobre todo cultural y en que las herramientas envejecen en meses, en el marco de un diagnóstico que la Cámara prepara sobre la oferta y la demanda de capacitación tecnológica.

La Cámara Chilena Norteamericana de Comercio, AmCham Chile, a través de su Comité de Tecnología, Innovación y Data y su Comité de Talento Digital para el Futuro, realizó un conversatorio sobre las brechas de formación en inteligencia artificial. Expusieron Andrés Abarzúa, vicepresidente de Propuesta de Valor para Clientes, Inteligencia Artificial y Agilidad de Negocio de MetLife Chile, Colombia y Uruguay, y Martín Cook, de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad de Chile. La moderación estuvo a cargo de Yessica Cartajena, co-chair del Comité de Tecnología, Innovación y Data y Executive Director Global Enterprise Sales de Microsoft.

En la bienvenida, Macarena Gatica, consejera de AmCham Chile y Chair de esa misma instancia, explicó que el encuentro forma parte de un diagnóstico de oferta y demanda de formación en inteligencia artificial que preparan ambos comités, y adelantó un primer hallazgo. “Junto a las universidades y empresas socias, ya hemos identificado un desfase entre lo que las organizaciones necesitan y la oferta de formación disponible, tanto en los contenidos como en los tiempos y formatos”, afirmó.

Los dos expositores llegaron por caminos distintos a un diagnóstico común. Para ambos, el obstáculo principal está en la cultura de las organizaciones, y las herramientas cambian demasiado rápido como para enseñarlas una a una. Abarzúa lo planteó desde el inicio: “En lo que nosotros tratamos de enfocarnos no es en enseñarle herramientas a la gente, sino más bien en estimular y enseñar a los equipos a pensar distinto, porque vemos que el desafío es más bien cultural”. Su presentación respaldó esa idea con una estimación de Boston Consulting Group, según la cual las empresas líderes en inteligencia artificial dedican cerca del 10% de su esfuerzo a elegir la herramienta, 20% a conectar sistemas y datos, y 70% a rediseñar el trabajo y acompañar a las personas.

En MetLife, esa convicción tomó la forma de un sistema permanente. Cada viernes, la compañía realiza una sesión abierta en la que resuelve casos reales en vivo, con la participación de unos 800 de sus cerca de 900 colaboradores. “Lo fundamental de este Viernes de IA es que muchas veces nos equivocamos, porque en este cambio cultural algo que estamos propiciando, y que vemos que es necesario, es el apetito por equivocarse, el apetito por probar”, explicó Abarzúa. La aseguradora formó además una red de más de 30 voluntarios, los GuIAs, preparados en habilidades para acompañar y entrenar a sus compañeros, y un grupo de unos 20 especialistas del negocio que construyen soluciones sin pertenecer al área de tecnología. Los propios GuIAs producen la comunicación interna, con videos breves y un tono cercano. Durante el Mundial tuvieron incluso su propio cromo, como en un álbum.

La experiencia también dejó advertencias. La adopción en productividad personal se acerca al 100% en las áreas que no son de venta, pero no llega a la mitad en la fuerza comercial, que según Abarzúa todavía descansa más en sus habilidades interpersonales. El ritmo de los equipos depende, a su vez, del ejemplo de sus jefaturas. El hallazgo más inesperado tiene que ver con la distancia entre los usuarios. “Hoy día vemos que hay mucha más gente con más capacidad y conocimientos mucho más potentes para utilizar la inteligencia artificial, pero vemos que esa brecha entre los expertos y el resto se ha ido ampliando”, reconoció. La empresa evalúa hoy cuánto invertir en la formación masiva y cuánto en sus especialistas.

La velocidad del cambio tecnológico explica buena parte de esas decisiones. “La velocidad es brutal. Partimos con una herramienta en febrero o marzo y hoy día tenemos otra”, contó Abarzúa. Cook describió el mismo fenómeno desde la academia. “Semestre a semestre, nuestros académicos y docentes tienen que ir actualizando sus cursos para incorporar efectivamente la frontera del conocimiento en estas herramientas de inteligencia artificial”, explicó.

La educación continua de la FEN, agrupada en UNegocios, responde por dos vías. La primera es transversal, con un módulo de inteligencia artificial en todos sus diplomas de línea, desde marketing digital hasta finanzas. Cook comparó ese proceso con la llegada de la calculadora, Excel y las herramientas web a la enseñanza de los negocios. La segunda son programas específicos para profesionales sin formación técnica, que cubren desde las bases tecnológicas hasta la ética, la regulación y la gestión del cambio. Según los datos que presentó, la matrícula del diplomado en inteligencia artificial pasó de 34 alumnos en 2025 a más de un centenar en 2026, con un perfil promedio cercano a los 40 años.

Cook aportó además un dato que toca de lleno la pregunta de quién financia la actualización de los trabajadores. Dos de cada tres profesionales que estudian en UNegocios pagan su formación por cuenta propia, y solo uno de cada tres llega enviado por su empresa. Ese desequilibrio es parte del desfase que el diagnóstico de AmCham busca dimensionar.

Para la Cámara, la discusión excede la gestión de personas. “La disponibilidad de talento es también una de las condiciones que pesan cuando se decide dónde instalar nuevos proyectos e inversiones tecnológicas. Formar ese talento a tiempo es, en ese sentido, parte de la agenda de competitividad de Chile”, señaló Gatica.
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