Nicolás Goldstein de Accenture: “Agenda de crecimiento para tiempos de crisis”

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30 Noviembre 2021
Columna de Nicolás Goldstein, Presidente Ejecutivo de Accenture Chile

La innovación es hoy un elemento clave para el crecimiento y las organizaciones lo saben: 54% de las grandes empresas a nivel mundial espera que más de la mitad de sus ingresos provengan de fuentes netas nuevas en los próximos tres años. Sin embargo, aunque hay claridad sobre este desafío, muchas compañías no trabajan en conjunto con el ecosistema, están atascadas en los pilotos de prueba o siguen muchas líneas de investigación diferentes. Para avanzar con éxito, es necesario impulsar una agenda de crecimiento.

Las agendas de crecimiento bien diseñadas articulan el porqué del nuevo crecimiento y cómo se mantendrá en el futuro. Inspiran a las personas de toda la organización a creer que su empresa puede hacer o ser algo distinto de lo que es hoy y buscan nuevas fuentes para crecer. Mientras que el análisis y la evaluación comparativa son excelentes herramientas para hacer cambios en el negocio principal, el nuevo crecimiento neto requiere pensar de forma diferente, tanto en los datos como en el riesgo. Puede ser un reto invertir en nuevas fuentes de crecimiento, porque no siempre se conoce el potencial del mercado, y la demanda a veces madura a un ritmo desconocido.

Las agendas de crecimiento ayudan a superar estas barreras fomentando una cartera de opciones: diversifican y suavizan el riesgo menos cuantificable; fomentan la reducción de la inversión en lugar de un gasto global y permiten medir acciones exitosas para ampliarlas rápidamente. Otra gran ventaja es que proporcionan la base para un marco de decisión. Con un buen diseño, pueden ayudar a los equipos a determinar dónde invertir y en qué centrarse: qué áreas de oportunidad hay que tomar y cuáles eliminar. Así también, les permite probar el potencial de crecimiento en una fase temprana. Esto lleva a los líderes a tomar mejores decisiones, basados en datos predictivos, así como en la intención y aceptación a medida que las ideas se prueban en el mercado, más que en los datos operativos históricos.

¿Cómo avanzar? A través de tres fases. Primero, se deben desarrollar las líneas argumentales. Aclarar los potenciales territorios de crecimiento. Luego, preparar la estrategia, establecer la forma en que perseguirá esos territorios, incorporando las voces de la intención (los actores estratégicos del negocio) y las voces de la experiencia (clientes y empleados), sacando a la luz los retos, para enfrentarlos con éxito. Finalmente, se debe construir el impulso. Es importante medir los progresos desde el principio y difundir los casos de éxito a través de toda la compañía, para que se desarrolle una cultura organizacional basada en el cambio.

Todo esto debe ir de la mano de las nuevas tecnologías. Hoy todo negocio es tecnológico, las estrategias de negocio y TI, son actualmente inseparables. En el estudio de Accenture, Technology Vision 2021, 78% de los ejecutivos latinoamericanos dijo que su arquitectura tecnológica es crítica para el éxito de su organización, mientras 90% que su empresa está innovando con urgencia. Para alcanzar ambos objetivos, una agenda de crecimiento es fundamental. El momento de avanzar es ahora.

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