AmCham Chile aborda la taxonomía verde en conversatorio con el Ministerio de Hacienda y la Universidad Adolfo Ibáñez

AmCham al Día, Comité de Sustentabilidad
09 Julio 2024
Autor: AmCham Chile
En este encuentro de la Cámara Chilena Norteamericana de Comercio se destacó la importancia de la taxonomía verde para identificar proyectos ecológicos auténticos y evitar el greenwashing.

El Comité de Sustentabilidad de la Cámara Chilena Norteamericana de Comercio organizó el conversatorio “Empresas, Gestión de Riesgos Climáticos y Taxonomía en Chile”, en conjunto con la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI) y el Ministerio de Hacienda de Chile. Este evento se centró en la taxonomía verde, un concepto emergente en el ámbito de la sostenibilidad, cuyo objetivo es ayudar a los inversores a identificar proyectos y empresas que contribuyen efectivamente a un futuro más sostenible.


Pero, ¿qué es la taxonomía verde? Es una clasificación diseñada para guiar a los inversores en la identificación de proyectos y empresas que están comprometidos con la sostenibilidad. Esta herramienta es esencial para asegurar que los proyectos ecológicos sean verdaderamente efectivos, evitando prácticas de "greenwashing". Los criterios de la taxonomía verde incluyen la reducción de emisiones de carbono, la protección de la biodiversidad y la gestión responsable del agua.


Perspectivas desde la academia y el gobierno


Durante el conversatorio, Kevin Cowan, profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez, ofreció la visión académica de por qué es necesaria una taxonomía que clasifique las inversiones sostenibles. “Un número creciente de inversionistas internacionales está incorporando factores ESG en sus decisiones de inversión. Creemos que actualmente esa cifra corresponde al 93% de los inversionistas”, aseguró Cowan.


El académico también explicó los beneficios tanto financieros como medioambientales y sociales de tener una taxonomía verde: “En relación a lo financiero, facilita comprender la condición financiera, el perfil de riesgo y el rendimiento operativo de las empresas, para mejorar la toma de decisiones económicas”. Mientras que en el aspecto medioambiental, “facilita comprender el impacto de la empresa en el medioambiente y la sociedad, y así, sus contribuciones positivas y negativas al desarrollo sostenible”.


María Paz Gutiérrez y Carola Moreno, representantes del Ministerio de Hacienda, presentaron la Taxonomía de Actividades Medioambientalmente Sostenibles que impulsa el gobierno, destacando los desafíos y las oportunidades que conlleva su implementación.


Comenzaron señalando qué es y qué no es la taxonomía verde que impulsa el gobierno. “Es un sistema de clasificación que identifica actividades económicas que pueden considerarse sostenibles desde un punto de vista medioambiental, pero no es un regulación per se, aunque puede servir como guía para entes reguladores”, diferenció Gutiérrez.


También hizo hincapié es que se trata de un “sistema de clasificación con criterios claros y basados en la ciencia”, y no una lista de actividades en las que exista obligación de invertir. Y por último, es “un bien público busca transparentar y homologar información en el mercado, permitiendo a los inversionistas y otros actores a tomar decisiones informadas” y no “un conjunto de requisitos obligatorios sobre el rendimiento medioambiental de empresas o productos”.


Así, Gutiérrez y Moreno asemejaron la taxonomía verde con la etiqueta de información nutricional que aparece en los alimentos. “Hoy en día nos centramos en la Norma de Carácter General 461, que solicita medición de indicadores alineados a principios y estándares internacionales como SASB, entre otros. Esto lo asociamos a la información nutricional que existe en una galleta. Pero, ¿cómo luego decimos que esta galleta es medioambientalmente sostenible? Tomamos esa información y ahí se establecen umbrales a partir de los cuales vamos a definir esta clasificación”, explicó Gutiérrez.


A su juicio, las ventajas de la taxonomía verde radican en una mayor reputación de las entidades al generar estándares confiables que evitan el lavado verde o “greenwashing”. También, facilita la identificación de proyectos sostenibles, haciendo más “barato” su acceso a financiamiento. Asimismo, La estandarización de conceptos reduce las áreas grises, aumentando la claridad y consistencia en los procesos. Y por último, proporciona un marco estandarizado, generando más transparencia, menor fricción y permitiendo decisiones más informadas.

Compartir
Cámara Chilena Norteamericana de Comercio