Carolina Araya: “Casi diez años junto al hoy Presidente José Antonio Kast me enseñaron que las relaciones de confianza se construyen antes de necesitarlas”
05 Octubre 2026
Autor: AmCham Chile
La nueva Subdirectora General de ATREVIA Chile aborda su llegada al mundo privado, los desafíos que enfrenta la comunicación corporativa y la apuesta de la consultora por fortalecer su operación local, sumar experiencia y desarrollar una agenda propia de relacionamiento y posicionamiento.
Después de varios años vinculada al mundo político y de las comunicaciones, ¿qué significa este paso al sector privado?
Es un cambio importante y un desafío considerando que desde 2016 he trabajado en política, y estuve junto al presidente Kast hasta su triunfo en 2025. Durante muchos años me desempeñé en entornos donde la comunicación, la reputación, la contingencia y la relación con distintos actores eran parte de la gestión diaria. Hoy cambia el contexto, pero muchas de las capacidades y gestiones son perfectamente trasladables.
La reputación y la comunicación son cada vez más compleja en el mundo privado. Las empresas tienen el desafío de entender el entorno político, económico y social, anticipar escenarios, conversar con actores muy distintos y ser capaces de explicar bien sus decisiones. Creo que mi experiencia puede ser útil para aportar una mirada distinta, especialmente en comunicación estratégica, entender el entorno y generar vínculos. Sé que es un mundo nuevo y por eso llego con muchas ganas de aprender y entender profundamente el mundo corporativo, sus códigos, sus desafíos y la lógica de sus negocios.
¿Qué te atrajo del proyecto de ATREVIA?
Principalmente, me atrajo la posibilidad de sumarme a una etapa de crecimiento con una fuerte dimensión regional y global. Además, ATREVIA cuenta con una amplia experiencia internacional, lo que permite acceder a aprendizajes, metodologías y tendencias que hoy están marcando la comunicación y la reputación corporativa en distintos mercados.
¿Qué aspectos te gustaría fortalecer en esta nueva etapa de ATREVIA Chile?
La consultoría depende enormemente de las personas. Necesitas profesionales capaces de ejecutar bien, pero también de pensar, anticipar y entender qué necesita realmente un cliente. El segundo desafío es profundizar la relación con nuestros clientes actuales. Una consultora genera más valor cuando conoce verdaderamente la organización, sus prioridades, sus riesgos y su industria , siendo capaz de ofrecer nuevos servicios y aumentar la valoración de los ya prestados.
Y el tercero tiene que ver con el posicionamiento de ATREVIA. Queremos tener una presencia más activa en el ecosistema empresarial chileno, participar en conversaciones relevantes y generar nuestros propios espacios de encuentro y reflexión.
No queremos limitarnos a acompañar la agenda de otros. Queremos contribuir a crearla.
Haber sido parte, durante casi diez años, de un proyecto político que hoy gobierna me dejó aprendizajes que son plenamente trasladables al mundo corporativo. Uno de los más importantes creo, es que las relaciones y la confianza no se improvisan: se construyen con tiempo, consistencia y presencia.
Eso también explica parte de lo que queremos impulsar desde ATREVIA. No se trata solo de estar presentes cuando surge una necesidad puntual, sino de construir vínculos, entender el entorno, generar conversaciones y aportar valor de manera permanente.
¿Qué está cambiando hoy en la comunicación de las organizaciones?
Todo está en constante movimiento.
Quizás el cambio más importante es que la comunicación dejó de funcionar de manera aislada. Hoy reputación, sostenibilidad, talento, regulación, asuntos corporativos, tecnología y negocio están profundamente conectados.
Una decisión empresarial puede convertirse rápidamente en una conversación pública. Y una conversación pública puede afectar directamente la reputación, la confianza o incluso el negocio.
Por eso hoy las áreas tienen que trabajar mucho más integradas.
También veo un cambio muy importante en el relacionamiento. Las organizaciones están entendiendo que no puedes acercarte a una autoridad, a un gremio, a un periodista o a un líder de opinión únicamente cuando necesitas algo. Son relaciones que se construyen. Y eso requiere tiempo, consistencia y una agenda permanente.
¿La reputación se ha vuelto entonces una preocupación más estratégica?
Absolutamente.
Durante mucho tiempo se entendió la reputación, principalmente, como un resultado de la comunicación. Hoy sabemos que está determinada por muchas más cosas; por ejemplo, cómo actúa la compañía, cómo trata a sus trabajadores, qué decisiones toma, cómo responde frente a una crisis, cómo se relaciona con sus “pares” y qué tan coherente es entre lo que dice y lo que hace.
Por eso la reputación tiene que formar parte de la toma de decisiones.
También exige anticipación. Las organizaciones que gestionan mejor los escenarios complejos no son necesariamente aquellas que reaccionan más rápido cuando estalla un problema, sino aquellas que detectan antes las señales y se preparan.
¿Qué significa hoy para una empresa construir una buena reputación?
La reputación se construye -sobre todo- a partir de las decisiones que toma una organización y de la coherencia entre lo que dice y lo que hace y esos compromisos se traducen en acciones concretas. Ahí es donde finalmente se construye la confianza.
Indicadores hay muchos: el trato a sus trabajadores, el cómo incorpora la diversidad, cómo enfrenta sus compromisos de sostenibilidad, cómo se relaciona con las comunidades y de qué manera sus inversiones generan valor más allá del resultado económico.
Hoy, las empresas están entendiendo que estos temas no pueden abordarse como agendas separadas sino que como un todo.
Vienes de trabajar en ambientes de alta contingencia. ¿Qué aprendizaje de ese mundo crees que es especialmente útil para las empresas?
Yo creo que entender el contexto. Puedes tener una estrategia perfectamente diseñada, pero si no entiendes lo que está ocurriendo alrededor, puedes equivocarte completamente en el momento, el tono o la forma de comunicar.
No todo requiere una respuesta. No toda polémica debe convertirse en una crisis. Y no siempre comunicar más significa comunicar mejor. Eso, sí. Estoy aprendiendo que los tiempos y ritmos que son bien diferentes (bromea).
¿Qué deberían esperar hoy las organizaciones de una consultora?
Creo que las consultoras tenemos que evolucionar desde una lógica de proveedor, hacia una lógica de socio estratégico. A veces los clientes esperan solo la ejecución, pero creo que si buscan impactar, el camino debe ser crecer juntos como socios estratégicos. Esto significa que como consultora conocemos el negocio del cliente, entendemos su industria, interpretamos el entorno y somos capaces de advertir riesgos y oportunidades, incluso antes de que el cliente los plantee, así como también integrar capacidades.
Hoy un problema puede tener simultáneamente una dimensión comunicacional, institucional, digital, reputacional y de negocio. El valor está en ser capaces de conectar esas dimensiones y entregar una mirada completa.
¿Qué rol juega el relacionamiento dentro de esa mirada?
Es fundamental.
A veces las organizaciones miden su comunicación por publicaciones o impactos, pero existe otro activo igual de importante: la calidad de las relaciones que construyen.
Relaciones con medios, empresas, gremios, autoridades, expertos, comunidades o líderes de opinión. Una buena red no se construye con una reunión aislada. Se construye con continuidad y confianza.
Después de este cambio al mundo privado, ¿qué desafío personal te planteas?
Aprender mucho.
El mundo empresarial tiene códigos, tiempos y desafíos distintos, y me interesa conocerlos profundamente.
Pero también quiero aportar desde lo que he hecho durante años: comunicación estratégica, lectura de entorno, construcción de relaciones y manejo de escenarios complejos.
Creo que justamente ahí está el valor de mezclar experiencias distintas.
Mi objetivo es contribuir a que ATREVIA Chile crezca, fortalezca su equipo y se convierta cada vez más en un socio estratégico para empresas que necesitan entender un entorno que cambia muy rápido y adaptarse con éxito a esta nueva realidad.