AmCham Chile y Juan Pablo Luna ponen a prueba el diagnóstico de un país polarizado
01 Septiembre 2026
Autor: AmCham Chile
En una sesión del Círculo de Asuntos Corporativos, el investigador de la Universidad McGill planteó que la conversación que domina medios y redes se ha ido separando de las prioridades que aparecen cuando se sale a terreno.
Los vecinos hacen una colecta y pagan un guardia. Hacen otra y compran cámaras. Con la tercera cierran el pasaje. Nada de eso pasó por la política, y es lo que aparece una y otra vez en el trabajo de terreno de Juan Pablo Luna y su equipo. Queda una pregunta incómoda para cualquier gerencia que lee el país por la prensa y las encuestas. ¿Cuánto de ese país aparece ahí?
A esa brecha entre lo que se discute arriba y lo que se escucha abajo dedicó una de sus sesiones el Círculo de Asuntos Corporativos de AmCham Chile, la instancia que reúne a las áreas de asuntos corporativos de las empresas socias. La exposición estuvo a cargo de Juan Pablo Luna, Diamond-Brown Chair in Democratic Studies de la Universidad McGill y profesor titular visitante de la Escuela de Gobierno de la Pontificia Universidad Católica de Chile, quien presentó los primeros resultados de una investigación en curso que dirige con su equipo, basada en entrevistas en profundidad y grupos de conversación en distintos puntos del país. La bienvenida y la moderación fueron de Fernanda Soza, Gerenta General de AmCham Chile.
Soza abrió explicando para qué existe el Círculo. "No para reaccionar, sino para anticipar. Esa es la diferencia entre acompañar la contingencia y poder trabajar en perspectiva", señaló. Y recordó por qué la Cámara vuelve sobre la seguridad cada vez que puede. "La seguridad no es solamente un tema social y policial, sino que es una condición habilitante para la inversión, para la operación de las cadenas logísticas y para el desarrollo de proyectos en los territorios", planteó, antes de mencionar la certeza jurídica y la permisología entre las materias que los socios vienen poniendo sobre la mesa.
La exposición partió por el diagnóstico más repetido de los últimos años: la polarización. La crispación existe, planteó Luna, pero vive sobre todo en el sistema político, cada vez más distante de lo que ocurre en la sociedad. La sensación de tensión permanente sería en buena medida un efecto de burbuja entre quienes siguen el debate de cerca. Agregó que leerla en clave estrictamente nacional también engaña, porque el mismo tipo de discusión aparece a la vez en otras sociedades.
De ahí pasó a lo que más cruza la agenda de la Cámara. Luna describió brechas de implementación crecientes en la acción del Estado, un desajuste que se juega en el punto de contacto entre el funcionario y el ciudadano. Cuando ese contacto falla, la gente resuelve por canales paralelos que terminan recortando la llegada del propio Estado, y la distancia entre la promesa política y la ejecución alimenta desencanto sin favorecer a un sector en particular. Para una empresa que evalúa proyectos a veinte años el punto tiene una consecuencia práctica: la certidumbre normativa y la certidumbre operativa dejaron de coincidir.
El ejemplo más incómodo apareció cuando el diagnóstico se movió hacia quién entra hoy a trabajar en las instituciones. Mientras la retórica de mano dura escala, Carabineros arrastra un déficit de dotación que no logra revertir, y algo parecido ocurre con los profesores jóvenes, que desertan a poco andar. El mismo síntoma llegó desde el sector privado: líderes de la industria minera le han planteado dificultades del mismo orden para incorporar nuevas generaciones a las faenas. Una parte de esa generación no se está insertando en estructuras formales, y eso cruza por igual al Estado y a las empresas.
La misma investigación entrega una pista sobre el porqué. Consultadas por política, las personas entrevistadas responden que eso no existe para ellas. Resuelven por cuenta propia, se informan por canales vecinales antes que por medios, y el único interlocutor institucional que conserva algo de crédito es el municipio, al que ven como el actor capaz de hacer alguna diferencia y, al mismo tiempo, sobrepasado. Entre los más jóvenes, Luna observa una economía informal administrada desde el celular que va ocupando el lugar que antes tenía la expectativa de una trayectoria escolar y laboral. Advirtió que se trata de resultados todavía preliminares.
Su conclusión ordenó el resto de la exposición. Lo que está en juego, sostuvo, es una deserción del Estado, de lo formal y del mercado tradicional que va erosionando la capacidad de sostener lo público.
El Círculo de Asuntos Corporativos mantendrá estas sesiones de lectura del entorno, donde la Cámara pone evidencia y análisis a disposición de socios que deciden con horizontes largos. Esa lectura empieza por revisar de dónde sale la información. Eso también es una decisión de inversión.