{"id":3749,"date":"2006-12-01T01:00:00","date_gmt":"2006-12-01T04:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2015-01-29T16:08:06","modified_gmt":"2015-01-29T19:08:06","slug":"la-industria-de-la-celulosa-en-chile","status":"publish","type":"news","link":"https:\/\/amchamchile.cl\/en\/noticia\/la-industria-de-la-celulosa-en-chile\/","title":{"rendered":"<!--:es-->La Industria de la Celulosa en Chile<!--:--><!--:en-->Chile\u2019s Wood Pulp Industry<!--:-->"},"content":{"rendered":"<p><!--:es--><br \/>\n<!--break--><br \/>\n<B><I>En los \u00faltimos cinco a\u00f1os, las empresas de celulosa de Chile han invertido fuertemente en nueva capacidad, pero mientras la industria y los \u00e1rboles alcanzan la madurez, se presentan nuevos desaf\u00edos para seguir creciendo.<\/B><\/I><\/p>\n<p>La industria forestal de Chile se basa en una ventaja comparativa permanente: el suelo y las condiciones clim\u00e1ticas favorables que implican un r\u00e1pido crecimiento de los \u00e1rboles y altos rendimientos. Pero no fue hasta la d\u00e9cada de los \u201870 que las empresas locales, alentadas por un programa de subsidios gubernamentales e incentivos tributarios, comenzaron a plantar a gran escala el pino radiata, que ahora cubre vastas zonas del sur de Chile. <\/p>\n<p>En 1995, Chile ten\u00eda 1,7 millones de hect\u00e1reas en plantaciones forestales, lo que se compara con las apenas 300.000 hect\u00e1reas de mediados de los \u201870. Y, a medida que estas plantaciones comenzaron a madurar, las plantas de celulosa siguieron el ejemplo, elevando la producci\u00f3n de 800.000 toneladas en 1990 a 2,6 millones de toneladas en el 2000 y a 3,2 millones de toneladas el a\u00f1o pasado. <\/p>\n<p>Durante este per\u00edodo, Chile no estaba solo en el desarrollo de una industria forestal. Un fen\u00f3meno similar, tambi\u00e9n impulsado por el respaldo del Estado, se observaba en Brasil, que ahora es el mayor productor de celulosa de Sudam\u00e9rica. La producci\u00f3n en ese pa\u00eds subi\u00f3 de 3 millones de toneladas, a principios de los \u201980, a 6 millones de toneladas, a mediados de los 90 y a 10,4 millones de toneladas el a\u00f1o 2005. <\/p>\n<p>Seg\u00fan la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentaci\u00f3n (FAO), Brasil era el cuarto mayor exportador mundial de celulosa en el 2004, despu\u00e9s de Canad\u00e1, Estados Unidos y Suecia. Y Chile ha llegado al quinto lugar. \u201c\u00c9se es un logro notable para un pa\u00eds peque\u00f1o como Chile\u201d, se\u00f1ala Carlos Marx Carneiro, oficial principal forestal de la Oficina Regional de la FAO en Santiago. <\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es un logro que ha ayudado a los ingresos por exportaci\u00f3n de Chile. A diferencia de Brasil, donde cerca de la mitad de la producci\u00f3n de celulosa del pa\u00eds se consume a nivel nacional, Chile produce casi exclusivamente para exportar.<\/p>\n<p>El a\u00f1o pasado, Chile export\u00f3 USD 1.200 millones en celulosa, cifra que a mediados de los \u201890 llegaba a la mitad. Y a\u00fan hay mucho espacio para crecer. <\/p>\n<p>Incluso ahora Sudam\u00e9rica representa s\u00f3lo una d\u00e9cima parte de la producci\u00f3n internacional de celulosa. Como resultado, los productores de celulosa de Chile -a diferencia de las empresas cupr\u00edferas- pueden incrementar su producci\u00f3n sin preocuparse por el impacto sobre los precios internacionales.  <\/p>\n<p>Y eso es precisamente lo que las dos empresas de celulosa del pa\u00eds han estado haciendo. Celulosa Arauco y Constituci\u00f3n, la rama forestal del grupo industrial local Angelini, recientemente inici\u00f3 la producci\u00f3n de celulosa en su complejo industrial de USD 1.400 millones, llamado Nueva Aldea, en la VIII Regi\u00f3n del sur de Chile, donde -una vez que la nueva planta alcance la plena capacidad a mediados del 2007- espera que la producci\u00f3n llegue a las 856.000 toneladas por a\u00f1o.<\/p>\n<p>Asimismo, Empresas CMPC, controlada por el local Grupo Matte, se dispone a iniciar la operaci\u00f3n de una nueva l\u00ednea de producci\u00f3n de 780.000 toneladas en su planta Santa Fe, tambi\u00e9n en la VIII Regi\u00f3n. Este proyecto, con un costo de USD 745 millones, es la mayor inversi\u00f3n jam\u00e1s realizada por CMPC. <\/p>\n<p>Juntas, estas inversiones elevar\u00e1n la capacidad de celulosa de Chile en un 50%, a casi 4,8 millones de toneladas en el 2008. Y eso no es todo: la expansi\u00f3n tambi\u00e9n representa un importante cambio en el tipo de celulosa que tanto Arauco como CMPC est\u00e1n produciendo.<\/p>\n<p>Tradicionalmente, Chile se ha concentrado en celulosa de fibra larga, hecha a partir de pino radiata, mientras que Brasil se ha especializado en la variedad de fibra corta, elaborada principalmente a partir de eucaliptos. Sin embargo, Chile ahora tambi\u00e9n se est\u00e1 diversificando a celulosa de fibra corta, debido en parte al crecimiento m\u00e1s r\u00e1pido de los eucaliptos, que demoran la mitad del tiempo que el pino en alcanzar la madurez. <\/p>\n<p>A fines de los \u201890, Arauco modific\u00f3 una l\u00ednea de producci\u00f3n en una de sus plantas a fin de poder usar eucaliptos, pero desde entonces ha ido un paso m\u00e1s all\u00e1. En su planta de Valdivia, que inici\u00f3 operaciones en febrero del 2004, un 40% de la capacidad total de la planta est\u00e1 dedicada a celulosa de fibra corta y, en Nueva Aldea, la proporci\u00f3n es de 50\/50. <\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, la nueva l\u00ednea de producci\u00f3n de CMPC en Santa Fe se dedicar\u00e1 completamente a celulosa de fibra corta. Como resultado, una vez que la l\u00ednea de producci\u00f3n est\u00e9 totalmente operativa, la matiz de la empresa cambiar\u00e1 de un 70% de fibra larga y un 30% de fibra corta en la actualidad a un 60% de fibra corta y un 40% de fibra larga, seg\u00fan Andr\u00e9 Bergoeing, analista senior de Larra\u00ednVial, banco de inversi\u00f3n local.   <\/p>\n<p><B><font color=\"#006600\">No Dar a Todos en el Gusto<\/B><\/font><\/p>\n<p>Sin embargo, la expansi\u00f3n de la industria no ha estado exenta de obst\u00e1culos. Como ha demostrado recientemente la disputa de alto nivel entre Uruguay y Argentina, las plantas de celulosa y los supuestos efectos de sus efluentes en las v\u00edas fluviales pueden generar una f\u00e9rrea oposici\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p>Y Chile no ha sido la excepci\u00f3n. A fines del 2004, varios cientos de cisnes de cuello negro murieron en un santuario de aves, r\u00edo abajo, de la recientemente inaugurada planta Valdivia, de Celulosa Arauco, y muchos m\u00e1s emigraron. Como resultado, la planta estuvo temporalmente cerrada y, hoy en d\u00eda, a\u00fan est\u00e1 operando a un 80% de su capacidad, sujeta a un nuevo sistema de disposici\u00f3n de efluentes, posiblemente a trav\u00e9s de un ducto hasta la costa.<\/p>\n<p>Podr\u00edan pasar cuatro a\u00f1os antes de que la planta opere a plena capacidad, estima Bergoeing. En Arauco, Charles Kimber, director de marketing y asuntos corporativos, admite que la empresa se ver\u00e1 fuertemente presionada para presentar un nuevo estudio de impacto ambiental en el plazo acordado -abril del 2007- debido a que los intentos de la compa\u00f1\u00eda por tomar las medidas necesarias se han topado con la violenta resistencia de los pescadores que trabajan justo en el lugar donde el ducto llegar\u00eda al mar.<\/p>\n<p>De modo que, \u00bfest\u00e1n en lo correcto los ambientalistas de Chile y de otras zonas de Sudam\u00e9rica al apuntar a la industria? En la FAO, Carneiro cree que no.<\/p>\n<p>Las plantas de celulosa de Chile est\u00e1n entre las m\u00e1s avanzadas del mundo en lo que respecta a tecnolog\u00eda, sostiene. Emplean tratamiento terciario de efluentes que devuelven el agua a su fuente pr\u00f3xima en su estado original, coloc\u00e1ndolas a la par de los est\u00e1ndares ambientales que prevalecen en Europa y Estados Unidos, afirma. <\/p>\n<p>Carneiro adem\u00e1s resta importancia a las denuncias de los ambientalistas, en cuanto a que las enormes plantaciones que abastecen a las plantas de celulosa de Chile tengan un impacto negativo sobre la biodiversidad y la calidad del suelo. Las plantaciones forestales no son m\u00e1s intensas o poco naturales que los campos de trigo o los huertos, se\u00f1ala y a\u00f1ade que en Chile algunos bosques nativos se talaron para dar paso a plantaciones, pero que la mayor\u00eda ocuparon tierras, erosionadas durante d\u00e9cadas, por cosechas agr\u00edcolas intensas.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, a fines del 2003, Arauco y CMPC suscribieron un acuerdo pionero con organismos ambientales locales y estadounidenses sobre la protecci\u00f3n del bosque nativo. En virtud de este acuerdo, ambas empresas se comprometieron no s\u00f3lo a proteger los bosques nativos que poseen, sino que a abstenerse tambi\u00e9n de adquirir tierras que se hubieran convertido de bosques nativos a plantaciones de pinos o eucaliptos despu\u00e9s de 1994. <\/p>\n<p>La industria de la celulosa tambi\u00e9n tiene un s\u00f3lido historial en el uso de energ\u00eda renovable, una prioridad para el gobierno chileno, atrapado entre los altos precios del petr\u00f3leo y los decrecientes suministros de gas. Mediante la quema de material residual, Arauco, por ejemplo, es capaz de generar electricidad para sus plantas que consumen grandes cantidades de energ\u00eda y vender 110 MW de electricidad al sistema interconectado local.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Bergoeing, los problemas ambientales de la industria son el resultado de un fracaso en materia de comunicaci\u00f3n con las autoridades y comunidades locales. En Arauco, Kimber admite que fue eso lo que ocurri\u00f3 con la planta Valdivia, pero afirma que la empresa aprendi\u00f3 la lecci\u00f3n y est\u00e1 invirtiendo mucho m\u00e1s tiempo en las relaciones con la comunidad. <\/p>\n<p><B><font color=\"#006600\">La Tierra es un Premio<\/B><\/font><\/p>\n<p>No obstante, pese a los costos ambientales adicionales, la industria de celulosa de Chile sigue extremadamente competitiva. El pino radiata alcanza la madurez en apenas 20 a 24 a\u00f1os, comparados con los 50 a 100 a\u00f1os que demora en el Hemisferio Norte, incluido el sur de California, de donde la especie proviene originalmente, mientras que los eucaliptos est\u00e1n listos para su tala en 12 a\u00f1os, una fracci\u00f3n del tiempo que demoran sus equivalentes de madera dura en Canad\u00e1 o el norte de Europa. <\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, la celulosa de fibra larga alcanza cerca de USD 700 por tonelada, en el norte de Europa, mientras que los costos directos en Chile bordean los USD 300 por tonelada, se\u00f1ala Kimber de Arauco. Como resultado, los productores locales disfrutan de m\u00e1rgenes operacionales muy saludables, mientras que sus competidores en el Hemisferio Norte luchan no s\u00f3lo con las condiciones de crecimiento menos favorables, sino tambi\u00e9n con las viejas plantas.<\/p>\n<p>Sin embargo, a pesar de sus ventajas, la industria de celulosa de Chile enfrenta una limitante a su futuro crecimiento: los \u00e1rboles para abastecer sus plantas. Tras su reciente ola de inversiones, no se necesitar\u00e1n nuevas plantas por otra d\u00e9cada hasta que las nuevas plantaciones alcancen la madurez, afirma Mar\u00eda Teresa Arana, gerente de estudios de la Corporaci\u00f3n Chilena de la Madera, CORMA.<\/p>\n<p>Esa visi\u00f3n es confirmada por Gonzalo Garc\u00eda, secretario general de Empresas CMPC. Despu\u00e9s de la ampliaci\u00f3n de Santa Fe, CMPC se concentrar\u00e1 en mejorar el desempe\u00f1o de sus actuales plantas, m\u00e1s que en incrementar significativamente la capacidad, relata. <\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, hay dudas en cuanto a si los productores de celulosa pueden, de hecho, expandir sustancialmente sus plantaciones en Chile. Seg\u00fan Bergoeing, tras la reciente compra de Arauco de 40.000 hect\u00e1reas de Forestal B\u00edo-B\u00edo, no hay m\u00e1s plantaciones importantes en el mercado y queda poco terreno disponible que sea apto para las plantaciones.<\/p>\n<p>Las parcelas remanentes son muy inaccesibles o bien muy peque\u00f1as, o se encuentran a mucha distancia del aserradero m\u00e1s cercano para ser consideradas en una industria que depende fuertemente de la proximidad de las plantaciones, las plantas de procesamiento y los puertos para mantener controlados los costos. Y otros sectores como las producci\u00f3n frut\u00edcola y, m\u00e1s al sur, la ganader\u00eda tambi\u00e9n est\u00e1n analizando expandirse, ejerciendo presi\u00f3n sobre una oferta limitada de terreno. <\/p>\n<p>La remota y azotada por el viento Regi\u00f3n de Ays\u00e9n, en el extremo sur, podr\u00eda representar una frontera final para la industria forestal del pa\u00eds, sugiere Bergoeing. Pero sigue sin estar claro si la delicada geograf\u00eda de esa regi\u00f3n y su g\u00e9lido clima permitir\u00edan el desarrollo de las plantaciones. <\/p>\n<p>El costo de la tierra tambi\u00e9n es una consideraci\u00f3n importante, dice Carneiro. Las plantaciones en Chile cuestan ahora entre USD 1.500 y USD 2.000 por hect\u00e1rea, frente a los USD 400 por hect\u00e1rea que cuestan al otro lado de Los Andes, estima.<\/p>\n<p><B><font color=\"#006600\">Expansi\u00f3n Regional<\/B><\/font> <\/p>\n<p>No es de sorprender entonces que muchos esperen que el pr\u00f3ximo paso de las grandes forestales en Chile sea expandirse en otros pa\u00edses del Cono Sur. De hecho, ambas ya han establecido una presencia en el noreste de Argentina, donde un clima subtropical, explanadas y amplios r\u00edos proporcionan las condiciones ideales para la industria celulosa.<\/p>\n<p>En 1996, Arauco adquiri\u00f3 la empresa forestal Alto Paran\u00e1 en la provincia de Misiones, que incluye una planta de celulosa de 350.000 toneladas y 233.000 hect\u00e1reas de plantaciones. Adem\u00e1s, la compa\u00f1\u00eda posee plantaciones en Uruguay y Brasil. <\/p>\n<p>De igual modo, CMPC tiene cerca de 100.000 hect\u00e1reas de plantaciones en el noreste de Argentina y desde hace tiempo se ha informado que estar\u00eda considerando la construcci\u00f3n de una planta de celulosa en la zona. Sin embargo, hasta ahora ni CMPC ni Arauco han dado un paso decisivo para expandir sus inversiones en Argentina.<\/p>\n<p>En Arauco, Charles Kimber dice que Argentina y Uruguay a\u00fan carecen de la red de plantas y aserraderos, que permitan a las empresas forestales explotar sus reservas con tanta eficiencia como en Chile. Pero, seg\u00fan Andr\u00e9 Bergoeing, tras sus vacilaciones yacen preocupaciones de orden pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Especialmente en un negocio de largo plazo como el de la industria forestal, Argentina no inspira a los inversionistas con la confianza necesaria, sostiene. \u201c\u00bfPuede alguien decir que las reglas se mantendr\u00e1n en un plazo de cinco a\u00f1os?\u201d, se pregunta.  <\/p>\n<p>No obstante, las empresas de celulosa del hemisferio norte apuntan cada vez m\u00e1s a Sudam\u00e9rica en una apuesta por reducir sus costos de producci\u00f3n. En mayo del a\u00f1o pasado, la empresa sueca-finlandesa Stora Enso se uni\u00f3 a Aracruz, el mayor productor de celulosa de Brasil, para iniciar operaciones en la planta Veracel, en el estado de Bahia, y los socios ahora est\u00e1n considerando sumar una nueva l\u00ednea de producci\u00f3n a la instalaci\u00f3n de 900.000 toneladas. <\/p>\n<p>Uruguay tambi\u00e9n atrajo el inter\u00e9s de actores internacionales. Botnia, empresa de Finlandia que es la segunda mayor productora de celulosa de Europa, est\u00e1 construyendo la planta Ori\u00f3n, con una capacidad de producci\u00f3n de un mill\u00f3n de toneladas, en Fray Bentos, al Oeste de Uruguay. Stora Enso adem\u00e1s ha manifestado inter\u00e9s en la construcci\u00f3n de una planta de celulosa en Uruguay y, aunque la espa\u00f1ola ENCE abandon\u00f3 su plan original de una planta en Fray Bentos, ha se\u00f1alado que buscar\u00e1 sitios alternativos dentro de Uruguay.  <\/p>\n<p>Por cierto, tambi\u00e9n son posible las empresas de riesgo entre productores de celulosa de Chile y firmas internacionales para desarrollar proyectos en el Cono Sur. En esta l\u00ednea, Stora Enso y Arauco est\u00e1n en conversaciones sobre una posible empresa conjunta de las operaciones forestales y de aserradero de la empresa brasile\u00f1a del rubro Arapoti, que Stora Enso adquiri\u00f3 recientemente de manos de la estadounidense International Paper, por unos USD 420 millones. <\/p>\n<p>Pero, entretanto, cada vez est\u00e1 m\u00e1s claro que las ventajas naturales y los bajos costos de producci\u00f3n que han sustentado el crecimiento de la industria forestal de Sudam\u00e9rica est\u00e1n en la mira internacional. Y eso presenta un desaf\u00edo clave para los productores de celulosa de Chile si pretenden expandirse a pa\u00edses vecinos.<!--:--><!--:en--><br \/>\n<!--break--><br \/>\n<B><I>Over the past five years, Chile\u2019s wood pulp companies have invested heavily in new capacity but, as both the industry and its trees reach maturity, new growth challenges are looming.<\/B><\/I><\/p>\n<p>Chile\u2019s forestry industry is built on an enduring comparative advantage &#8211; the favorable soil and climatic conditions that mean rapid tree growth and high yields. But it wasn\u2019t until the 1970s that local companies, encouraged by a program of government grants and tax breaks, started large-scale planting of the radiata pine that now covers vast swathes of southern Chile. <\/p>\n<p>By 1995, Chile had 1.7 million hectares under forest plantations, up from just 300,000 hectares in the mid-1970s. And, as these plantations began to mature, wood pulp plants followed, raising output from 800,000 tonnes in 1990 to 2.6 million tonnes by 2000 and 3.2 million tonnes last year. <\/p>\n<p>Chile was not alone in developing a forestry industry during this period. A similar phenomenon, also boosted by state support, was seen in Brazil, which is now South America\u2019s largest pulp producer.  Output there climbed from three million tonnes in the early 1980s to six million tonnes in the mid-1990s and 10.4 million tonnes last year. <\/p>\n<p>According to the UN Food and Agriculture Organization (FAO), Brazil was the world\u2019s fourth largest pulp exporter by 2004, after Canada, the United States and Sweden. And Chile had reached fifth place. \u201cThat\u2019s a remarkable achievement for a small country like Chile,\u201d says Carlos Marx Carneiro, chief forestry officer at the FAO\u2019s office in Santiago. <\/p>\n<p>It is also an achievement that has served Chile\u2019s export earnings well. Unlike Brazil, where around half of the country\u2019s pulp output is consumed domestically, Chile produces almost exclusively for export.<\/p>\n<p>Last year, Chile exported pulp worth US$1.2 billion, up from half that amount in the mid-1990s. And there is still plenty of room for growth. <\/p>\n<p>Even now South America accounts for only around a tenth of international wood pulp output. As a result, Chile\u2019s pulp producers &#8211; unlike its copper companies &#8211; can afford to increase their output without worrying about the impact on international prices.  <\/p>\n<p>And that is precisely what the country\u2019s two pulp companies have been doing.  Celulosa Arauco y Constituci\u00f3n, the forestry arm of the local Angelini industrial group, recently started pulp production at its US$1.4 billion Nueva Aldea industrial complex in southern Chile\u2019s Region VIII where, once the new plant reaches full capacity in mid-2007, it expects output to reach 856,000 tonnes a year.<\/p>\n<p>Similarly, Empresas CMPC, controlled by the local Matte group, is poised to start operation of a new 780,000-tonne production line at its Santa Fe plant, also in Region VIII. This project, with a cost of US$745 million, is the largest investment ever to be undertaken by CMPC. <\/p>\n<p>Together, these investments will lift Chile\u2019s pulp capacity by 50% to almost 4.8 million tonnes in 2008. And that is not all &#8211; the expansion also represents an important shift in the type of pulp that both Arauco and CMPC are producing.<\/p>\n<p>Traditionally, Chile has focused on long-fiber pulp, made from radiata pine, while Brazil has specialized in the short-fiber variety, made mostly from eucalyptus. But Chile is now also diversifying into short-fiber pulp, due partly to the faster growth of eucalyptus trees which take half the time of pine to reach maturity. <\/p>\n<p>In the late 1990s, Arauco modified a production line at one of its early plants so as to be able to use eucalyptus, but has since taken the process a stage further. At its Valdivia mill, which started operations in February 2004, 40% of the plant\u2019s total capacity is devoted to short-fiber pulp and, at Nueva Aldea, the split is 50\/50. <\/p>\n<p>Moreover, CMPC\u2019s new production line at Santa Fe will be devoted entirely to short-fiber pulp. As a result, once the production line is fully operative, the company\u2019s mix will shift to 60% short-fiber and 40% long-fiber as compared to 70% long-fiber and 30% short-fiber at present, says Andr\u00e9 Bergoeing, a senior analyst at Larra\u00edn Vial, a local investment bank.   <\/p>\n<p><B><font color=\"#006600\">Not to Everyone\u2019s Taste<\/B><\/font><\/p>\n<p>But the industry\u2019s expansion has not been an altogether smooth ride. As a high-profile dispute between Uruguay and Argentina has recently shown, pulp mills and the alleged affects of their effluent on waterways can raise fierce public opposition.<\/p>\n<p>And Chile has been no exception. In late 2004, several hundred black-necked swans died in a bird sanctuary downstream from Arauco\u2019s recently-inaugurated Valdivia plant, and many more emigrated. As a result, the plant was temporarily closed and, today, is still operating at 80% capacity, pending a new effluent-disposal system, possibly through a pipeline to the coast.<\/p>\n<p>It could be four years before the plant is operating at maximum capacity, estimates Bergoeing. At Arauco, Charles Kimber, corporate affairs and marketing director, admits that the company will be hard pushed to present a new environmental impact study by the agreed deadline of April 2007 because the company\u2019s attempts to take the necessary measurements have met with violent resistance from fishermen where the pipeline would reach the sea.<\/p>\n<p>So are environmentalists in Chile and elsewhere in South America right to target the industry? At the FAO, Carneiro does not think so.<\/p>\n<p>Chile\u2019s pulp mills are among the most technologically advanced in the world, he says. They use tertiary effluent treatment that returns water to its source in close to its original state, putting them on a par with the environmental standards that prevail in Europe and the United States, he maintains. <\/p>\n<p>Carneiro also dismisses environmentalists\u2019 claims that the huge forestry plantations which feed Chile\u2019s pulp mills have a negative impact on bio-diversity and soil quality. Forestry plantations are no more intensive or unnatural than wheat fields or fruit orchards, he argues, adding that, in Chile, some native forest was felled to make way for plantations but most occupied tracts of land eroded by decades of intensive crop-farming.<\/p>\n<p>Moreover, in late 2003, Arauco and CMPC signed a pioneering agreement with local and U.S. environmental organizations on the protection of native forest. Under this agreement, both companies undertook not only to protect the native forests they own but also to refrain from acquiring land that was converted from native forest to pine or eucalyptus after 1994. <\/p>\n<p>The pulp industry also has a strong track record on the use of renewable energy, a priority for the Chilean government, caught between high oil prices and dwindling gas supplies. By burning waste material, Arauco is, for example, able to power its energy-intensive plants and sell 110 MW of electricity to the local grid.<\/p>\n<p>According to Bergoeing, the industry\u2019s environmental problems are the result of a failure to communicate adequately with local authorities and communities. At Arauco, Kimber admits this was the case with the Valdivia plant, but says the company has learned its lesson and is spending a lot more time on community relations. <\/p>\n<p><B><font color=\"#006600\">Land at a Premium<\/B><\/font><\/p>\n<p>But, despite extra environmental costs, Chile\u2019s pulp industry remains extremely competitive. Radiata pine reaches maturity in just 20 to 24 years, compared to between 50 and 100 years in the northern hemisphere, including southern California from where the species originally hails, while eucalyptus trees are ready for harvesting in 12 years, a fraction of the time of their hardwood equivalents in Canada or northern Europe. <\/p>\n<p>Today, long-fiber pulp fetches close to US$700\/tonne in northern Europe against cash costs in Chile of around US$300\/tonne, says Arauco\u00b4s Kimber. As a result, local producers enjoy very healthy operating margins while their competitors in the northern hemisphere are struggling, due not only to less hospitable growing conditions but also to ageing plants.<\/p>\n<p>But, despite its advantages, Chile\u2019s pulp industry faces a constraint on its future growth &#8211; the trees to feed its plants. After its recent investment spurt, new pulp plants won\u2019t be needed for another decade until new plantations reach maturity, says Mar\u00eda Teresa Arana, head of research at the forestry industry association, CORMA.<\/p>\n<p>That view is confirmed by Gonzalo Garc\u00eda, secretary general of Empresas CMPC. Beyond the expansion at Santa Fe, CMPC will be concentrating on improving the performance of its existing plants, rather than boosting capacity significantly, he reports. <\/p>\n<p>Moreover, doubts exist as to whether pulp producers can, in fact, substantially expand their plantations in Chile. According to Bergoeing, following Arauco\u00b4s recent purchase of 40,000 hectares from Forestal Bio Bio, there are no more major plantations on the market and little land left that is suitable for planting.<\/p>\n<p>Remaining plots are either too inaccessible, too small or too distant from the nearest sawmill to be considered in an industry which relies heavily on the proximity of plantations, processing plants and ports to keep a lid on costs. And other sectors such as fruit growing and, further south, beef farming are also looking to expand, putting pressure on a limited supply of land. <\/p>\n<p>The remote and wind-swept Ays\u00e9n region of the far south could represent a final frontier for the country\u2019s forestry industry, Bergoeing suggests. But it remains unclear whether that region\u2019s tricky geography and icy climate would permit the development of plantations. <\/p>\n<p>The cost of land is also an important consideration, says Carneiro. Plantations in Chile now cost US$1,500-US$2,000 per hectare against just US$400 a hectare on the other side of the Andes, he estimates.<\/p>\n<p><B><font color=\"#006600\">Regional Expansion<\/B><\/font><\/p>\n<p>It is not surprising then that many expect that the next step for Chile\u2019s forestry giants will be to expand in other Southern Cone countries. Both have, in fact, already established a foothold in northeast Argentina where a subtropical climate, flat expanses of land and broad rivers provide ideal conditions for the pulp industry.<\/p>\n<p>In 1996, Arauco acquired the Alto Paran\u00e1 forestry company in the Misiones province, which includes a 350,000-tonne pulp mill and 233,000 hectares of plantations. In addition, the company owns plantations in Uruguay and Brazil. <\/p>\n<p>Similarly, CMPC has around 100,000 hectares of plantations in northeast Argentina and has long been reported to be considering the construction of a pulp plant there. But so far neither CMPC nor Arauco has taken the plunge of expanding their investments in Argentina.<\/p>\n<p>At Arauco, Charles Kimber says that both Argentina and Uruguay still lack the downstream network of mills and processing plants that allow forestry companies to exploit their reserves as efficiently as they do in Chile. But, according to Andr\u00e9 Bergoeing, political concerns lie behind their hesitancy.<\/p>\n<p>Especially in a long-term business like the forestry industry, Argentina does not at present inspire investors with the necessary confidence, he argues. \u201cCan anyone say what the rules are going to be even in five years\u00b4 time?\u201d he wonders.  <\/p>\n<p>But northern hemisphere pulp companies are increasingly looking to South America in a bid to reduce their production costs. In May last year, Finnish-Swedish Stora Enso joined forces with Aracruz, Brazil\u2019s largest pulp producer, to start operations at the Veracel plant in the state of Bahia, and the partners are now considering the addition of a new production line at the 900,000-tonne facility. <\/p>\n<p>Uruguay has also attracted the interest of international players. Finland\u2019s Botnia, Europe\u2019s second largest pulp producer, is currently building the Orion mill, with a production capacity of one million tonnes, in Fray Bentos in western Uruguay. Stora Enso has also expressed interest in the construction of a pulp mill in Uruguay and, although Spain\u2019s ENCE has abandoned its original plan for a plant in Fray Bentos, it has indicated that it will look for alternative sites within Uruguay.  <\/p>\n<p>Joint ventures between Chile\u2019s pulp producers and international companies to develop projects in the Southern Cone are, of course, possible. Along these lines, Stora Enso and Arauco are currently talking about possible joint ownership of the saw mill and forest operations of Brazil\u2019s Arapoti forestry company, which Stora Enso recently acquired from U.S.-based International Paper for some US$ 420 million. <\/p>\n<p>But, meanwhile, it is becoming increasingly clear that the natural advantages and low production costs that underpinned the growth of South America\u2019s forestry industry are up for international grabs. And that poses a key challenge for Chile\u2019s pulp producers if they plan to expand in neighboring countries.<!--:--><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><!--:es-->En los \u00faltimos cinco a\u00f1os, las empresas de celulosa de Chile han invertido fuertemente en nueva capacidad, pero mientras la industria y los \u00e1rboles alcanzan la madurez, se presentan nuevos desaf\u00edos para seguir creciendo.<\/p>\n<p>La industria forestal de Chile se basa en una ventaja comparativa permanente: el suelo y las condiciones clim\u00e1ticas favorables que implican un r\u00e1pido crecimiento de los \u00e1rboles y altos rendimientos.<\/p>\n<p>El a\u00f1o pasado, Chile export\u00f3 USD 1.200 millones en celulosa, cifra que a mediados de los \u201890 llegaba a la mitad. Y a\u00fan hay mucho espacio para crecer.<\/p>\n<p>Incluso ahora Sudam\u00e9rica representa s\u00f3lo una d\u00e9cima parte de la producci\u00f3n internacional de celulosa. Como resultado, los productores de celulosa de Chile -a diferencia de las empresas cupr\u00edferas- pueden incrementar su producci\u00f3n sin preocuparse por el impacto sobre los precios internacionales.<!--:--><!--:en-->Over the past five years, Chile\u2019s wood pulp companies have invested heavily in new capacity but, as both the industry and its trees reach maturity, new growth challenges are looming.<\/p>\n<p>Chile\u2019s forestry industry is built on an enduring comparative advantage &#8211; the favorable soil and climatic conditions that mean rapid tree growth and high yields.<\/p>\n<p>Last year, Chile exported pulp worth US$1.2 billion, up from half that amount in the mid-1990s. And there is still plenty of room for growth.<\/p>\n<p>Even now South America accounts for only around a tenth of international wood pulp output. 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